El Camino de Santiago: Entre El Burgo Ranero y León
Aunque me gustaría conocer a toda la ruta jacobea, hasta ahora solo he tenido tiempo para conocer a la ruta entre El Burgo Ranero y León.
Haciendo este pequeño trozo del Camino, lo que más me interesó, y a veces sorprendió, no era los paisajes -que eran muy variados y en algunos lugares, preciosismos- ni el arte -que era espectacular en León-, sino la gente muy distinta que conocí durante mis dos días en camino.
Para comenzar, caminé por los dos días en el Camino con mi compañera de clase, Claire. La verdad es que antes del Camino no la conocía muy bien. Tuve unas clases con ella antes de la actual, pero nunca habíamos hablado sobre asuntos más importantes que los que surgieron entre clases. Sin embargo, en el Camino, hemos conocido muchos detalles de nuestras vidas personales, detalles que la gente no suelen divulgar a amistades no íntimas. Estar en el Camino juntos, aunque fuera por muy poco tiempo, nos dio la oportunidad de hablar de temas íntimos, que a veces era necesario para pasar las horas caminando sin ver a otros seres humanos.
Conocí a otra gente y siempre les preguntó la misma cosa: ¿qué era su razón de hacer el Camino de Santiago?
Quizá las más impresionantes, conocí a un par de japonesas jóvenes. Me sorprendió que estudiaban la lengua española por sólo 10 meses pero tenían ganas de hacer el Camino. De hecho, su razón de hacer el Camino era para conocer a España a través de la ruta (y claro, tenían planes de visitar a Madrid y Barcelona después de llegar a Santiago). Me comentaron que cuando oyeron del Camino y de sus enlaces culturales con el España antigua y moderna, sabían que querían hacerlo, y con hacerlo, conocer a las Españas de diferentes épocas.
Otro peregrino que conocí era un alemán cincuentañero, Peter. Me contó que fue despedido por su empresa en Alemania. Me explicó que, a diferencia de los EEUU, el trabajo en Alemania es algo con que uno sigue casi toda la vida, que no cambia de trabajo -como suelen hacer los estadounidenses- cada 2 o 3 años. Entonces, la falta de trabajo marcó un punto de cambio muy importante y chocante en su vida. Por eso hacía el Camino: con tanto tiempo libre, y tanto tiempo solo en el Camino, quería pensar en los siguientes pasos en su vida.
Resultó que el Camino como un ejercicio de reflexionar era común. Otro peregrino, un francés llamado Yves se encontraba en medio de un crisis similar: hacía el Camino para pensar en sus siguientes pasos en su vida. Como Peter, estaba en un cruce de su vida. Sin embargo, su cambio era bastante diferente. Yves es un swami, es decir, un monje hindú y un profesor de yoga, a través de su comunidad de monjes, en Madrid. Pensaba salir del monasterio en Madrid para vivir en Barcelona: aunque conocía muchas partes del mundo, tenía ganas de conocer mejor lugares fuera de Madrid antes de dedicarse completamente a la vida monástica.

lena dijo
Sin duda es lo mejor y lo más interesante del Camino, la gente que se conoce.
saludos,
Lena
3 Mayo 2007 | 04:50 PM